El ensayo de el literato escrito hace un poco más de una década nos llama a pensar como sujetos condicionados a una realidad propia de nuestro diario vivir en el país, seamos estudiantes o profesionales en ejercicio (aunque estos últimos con menor "potencial" e intención de poder romper estándares segun mi criterio) debemos como supuestos sujetos democráticos y críticos en el devenir nacional, desentrañarnos de toda clase de tradicionalismo fomentado en el siglo XIX y XX a dar reminiscencia en el pensamiento crítico actual político Colombiano, por práctica simple de desgana y abulia participando de una política de palabra de herencia obligatoria, de la participación sin participación, de la voz sin trasfondo y el voto congruente con el ejercicio político del supuesto polo político a tratar.
Colombia no es pobre, colombiano; usted no es pobre. El simple hecho de la certidumbre del sujeto colombiano que incita a pensar en un país sin riqueza es un pensamiento gandul, qué carece de ejercicio crítico social y que da pie para el pensamiento conjunto de una Colombia sin potencial, obedeciendo al cliché básico tercermundista qué conecta con la máxima planteada por científicos sociales y variedad de literatos como William Ospina que dictan: ya sea por deslúcida distribución de riquezas en un plano general o por el ciudadano qué se límita a pensar desde la inconsciencia y desde una manera intrínseca a saber, en el que es imposible salir de un status social.
El autor reseña desde la superficie de su obra, el conflicto interno de un país que lo merece a mí punto de vista. Sí, es un conflicto que se entiende como innecesario por la clara manipulación de los dos polos políticos opuestos tradicionales, a pesar de las riquezas, a las masas. Masas que han desarrollado un pensamiento "comunitario" para dibujarse entre sí, en vez de replantear sus cuestiones sin tradicionalismos para buscar soluciones a un constante cáos debilitante de lo que llamamos Estado Colombiano.
Retomando, estas designadas masas han sabido responder sólo a los preceptos de dos "polos", qué sin lugar a premisas dubitativas, piensan sólo como detractores mutuos que antitéticamente, creen fortalecer una sociedad igualitaria, equitativa, ecuánime e imparcial, pero, que realmente , aunque no olvidan esto sólo quieren construirse como vituperadores con metas totalitarias qué terminarían con supuestos argumentos para un administración conciente en Colombia, administración imposible si se argumenta en contrariedad de Maquiavelo, es decir, es inviable pensar en una Colombia administrada por una sociedad sin proceso. Un proceso iniciado por un polo con un ideal, qué no es física e ideológicamente planteado en una nación.
Colombia no es pobre, colombiano; usted no es pobre. El simple hecho de la certidumbre del sujeto colombiano que incita a pensar en un país sin riqueza es un pensamiento gandul, qué carece de ejercicio crítico social y que da pie para el pensamiento conjunto de una Colombia sin potencial, obedeciendo al cliché básico tercermundista qué conecta con la máxima planteada por científicos sociales y variedad de literatos como William Ospina que dictan: ya sea por deslúcida distribución de riquezas en un plano general o por el ciudadano qué se límita a pensar desde la inconsciencia y desde una manera intrínseca a saber, en el que es imposible salir de un status social.
El autor reseña desde la superficie de su obra, el conflicto interno de un país que lo merece a mí punto de vista. Sí, es un conflicto que se entiende como innecesario por la clara manipulación de los dos polos políticos opuestos tradicionales, a pesar de las riquezas, a las masas. Masas que han desarrollado un pensamiento "comunitario" para dibujarse entre sí, en vez de replantear sus cuestiones sin tradicionalismos para buscar soluciones a un constante cáos debilitante de lo que llamamos Estado Colombiano.
Retomando, estas designadas masas han sabido responder sólo a los preceptos de dos "polos", qué sin lugar a premisas dubitativas, piensan sólo como detractores mutuos que antitéticamente, creen fortalecer una sociedad igualitaria, equitativa, ecuánime e imparcial, pero, que realmente , aunque no olvidan esto sólo quieren construirse como vituperadores con metas totalitarias qué terminarían con supuestos argumentos para un administración conciente en Colombia, administración imposible si se argumenta en contrariedad de Maquiavelo, es decir, es inviable pensar en una Colombia administrada por una sociedad sin proceso. Un proceso iniciado por un polo con un ideal, qué no es física e ideológicamente planteado en una nación.
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